yendo para el trabajo después de una noche con sabor a vicente, en una mañana de verano de muchooo calor, se subió un chico a tocar el violín, ya me había puesto mi propia música para animar el viaje pero ¿quién se puede resistir a un violín? asi que los escuché, al chico y al violín. y que lindo estuvo, la música que eligió era super ágil y divertida, me alegró el viaje.
unos kilómetros después no pude evitar notar los esfuerzos de una ciclista en ese dia de calor, me saco el sombrero por los dos, por su pasión por lo que estaban haciendo
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